550 km

mayo 27, 2008 at 8:02 pm (Mi gente)

Fin de semana complicado. Más de siete horas de viaje para acompañar a alguien demasiado importante para mí en el peor trago de su vida. La amistad es eso, duras y maduras. Se que la ayuda que la puedo dar es más bien nula. Un abrazo quizás sea lo más apropiado. Y eso es lo que hago, aguantar el tipo en un abrazo largo y demsiado triste, escuchando un llanto ronco, roto y desolado.

Es impensable permanecer impasible ante la situación, gente y más gente deambulando por una casa que agoniza cada día, en la que es dificil saber donde está el límite entre ayudar y molestar.

Me siento mal, impotente, ¿Cómo puedes aliviar a alguien en esos momentos? Fácil respuesta, es imposible.

Y ahora, al llegar a casa y no poder estar allí, simplemente acompañando aunque sea en silencio, sin saber ni que hacer ni que decir, me doy cuenta de que vivo en el culo del mundo (como me ha dicho ella muchas veces) y que lo único que me queda es el teléfono. No es suficiente, pero a 550 km es lo único que puedo hacer.

Sé fuerte amiga, hermana. No te des por vencida. Piensa que aunque no pueda estar allí, yo siempre estaré contigo.

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Humor

septiembre 16, 2007 at 9:15 pm (Mi gente)

Conozco a muy poca gente con el sentido del humor tan desarrollado como mi abuelo. Cuando era pequeña e iba a comer a su casa siempre me decía que de ppostre había fresas con nata, fuera la temporada que fuera. Creo que era porque veía como se me iluminaba la cara al oir la palabra “fresas” siempre me vacilaba y yo como una ingenua, siempre me lo creía.

Hoy fuimos mi hermana y yo a verle al hospital y cuando llegamos a la habitación, le dimos un beso y le preguntamos qué tal estaba. Nos dijo que muy bien, que acababa de poner la lavadora y que estaba esperando a que acabara porque ya había puesto el suavizante. Creo que lo hace por buscar nuestra sonrisa, lo mismo que cuando era pequeña con las fresas.

Estar en un hospital no es plato de gusto para nadie,  pero él lo lleva bien, está contento porque sabe que saldrá bueno, aunque él, entre risas dice que bueno ha estado siempre. El caso es que oyes a gente de su edad, quejarse y él bromea con todo el mundo. Y esta tarde, mientras él nos contaba su vida laboral, yo pensaba en la suerte que tengo de tener un abuelo tan joven, tan lleno de vida, tan bromista y tan poco quejica, entre otras muchas cosas. 

Recupérate pronto abuelito.

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Para una florecilla del campo

junio 22, 2007 at 5:55 pm (Mi gente, Sobre mí)

Me gustaría dedicar las cuatro palabras de hoy a alguien muy especial para mí. Por diversos motivos, no voy a poner su nombre, digamos que es una florecilla del campo, y así ella lo entenderá.

El motivo por el que le dedico este post es porque esta mañana ha hecho el que con toda seguridad será su último examen antes de ser toda una Licenciada en Economía. Además de ser una de las personas más inteligentes que conozco, es una grandísima persona, leal, sincera y amiga de sus amigos.

La verdad es que es para sentirse muy afortunada cuando cuentas con una persona que significa tanto como ella significa para mí, alguien que está para lo bueno, y que me ha ayudado lo indecible en lo malo. Gracias por esos cafés de las cuatro y veinte en el Infan, gracias por tus palabras de ánimo cuando lo he necesitado, gracias por tu compañía y gracias por tu sinceridad.

Ahora sólo me queda darte mi más sincera enhorabuena, desearte todo lo mejor, y bueno… casi siento que una parte de mí, se licencia hoy contigo. Te quiero.

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