Mi pequeño palacio

junio 15, 2007 at 9:08 pm (Sobre mí)

Como muchos de vosotros ya sabéis, vivo en un piso de estudiantes que comparto con C-18 y otras dos chicas. Llevo aquí ya cinco años y aunque me cueste reconocerlo, este piso ya es parte de mí.

Cada una tiene su habitación, y el baño es compartido. Hay un salón y una pequeña cocina. Empezaré hablando de mi habitación. La verdad es que es bastante grande, con una buena cama, pero la puerta sólo se abre desde dentro, la pared de al lado de la puerta se está cayendo, hay una gotera pegando al rodapié (eso sí que no lo había visto yo nunca), y la pared de mi terraza está parte de ella en el suelo. Pese a todo es mi habitación y me encanta.

El baño… pufff el baño…. Un metro cuadrado, o dos a lo sumo, donde hay bañera, taza y lavabo. Se tira cuatro meses inundado en invierno porque hay tanta humedad que resbala por la pared y acaba formandose un charco… Vamos, que si llegamos a tener la ventana un poco más grande, creo que vendrían los patos a bañarse, porque como haya mucha humedad hay veces que cubre y todo, jejejeje….

Mi salón no es feo, ¡qué vá!, de verdad que no es feo, es horrible… Eso sí, tenemos muebles de época, y eso no lo puede decir todo el mundo… La lámpara es de la época de los disonaurios, el mueble de la época de los romanos… el sofá, al margen de ser incómodo es espantoso, y claro tiene un sillón a juego más dañino a la vista si cabe. ¿Y la tele? La tele es todo un poema. Si hay alguien cerca no se ve la imagen, si está la puerta del salón abierta tampoco, y si además hay alguien en el baño ya ni se oye. El suelo de la casa es de hule, y hay una alfombra estratégicamente situada para tapar las zonas en las que está roto.

La cocina es azul. Miras a la derecha y los muebles son de una forma y miras a la izquierda y son de otra. Curioso, ¿Verdad? Aparte que el que montó la cocina debía ser un chapuzas integral porque todo se desmonta con una curiosa facilidad, vamos que yo creo que los lego son más estables.

Pese a que la decoración sea lo más hortera que me he encontrado, y que ande escondida por los armarios, que las puertas no tengan manillas y hagan más ruido que las de Los Monster, que las ventanas no cierren y en invierno se dispare la factura de la calefacción y mil detalles más, es mi casa. La que me ha visto reir y llorar durante cinco años, y en la que he pasado momentos malos, pero a cambio me ha dado otros que no olvidaré nunca. Es mi pequeño palacio, mi guarida, mi refugio.

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2 comentarios

  1. C-18 said,

    Jajaja, si es que parece que vivimos en la casa de los horrores (y así es). Te has olvidado del congelador que hay que descongelar una vez al mes, por no hablar ya de los vecinos y de la escalera…
    La verdad que las puertas me parece que sólo hay una que funciona bien en toda la casa, si es que no se ha estropeado ya…
    Pero bueno, como ya nos queda poquito de vivir aquí, está bien ver el lado bueno del piso, el tiempo que hemos pasado en él 🙂 .

  2. Aguilucho said,

    Jajaja, eso es un piso de estudiantes si señora y encima irá acompañado de un casero majo, que se desvive por arreglar el mínimo problema con la máxima urgencia cueste lo que cueste, “¿a que si?”

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