Crónica de una fiesta anunciada
Sábado 29 de marzo. 7:30 p.m. Salimos un rato antes de cenar a tomar unas cañas, que hay que ir abriendo boca. Un par de Nostrum con el estómago vacío se notan, así que cuando llegué a casa sobre las nueve menos veinte ya iba un poco alegre. Y llegó el tan esperado momento. Nueve y cinco de la noche cuando llego a la Ruina, y están ya algunos esperando. ¿Un lambrusco? No seré yo la que diga que no. Mientras acabamos de esperar a que llegue la gente nos vamos a ver el i30… La cosa va de coches últimamente…
Total que después del segundo lambrusco nos vamos a cenar algo para ir después a jugar un quinito. Primero un mentiroso, luego al seños del tres, que si a las cartas, que si pídeme un cachi que bebo siempre y mira… Buen quinito, pero la menda no se enteraba de ná. Creo que no cumplí nincuna norma, pero me lo pasé muy bien.
Del quinito al Keops a bailotear un rato y a pegar unos cánticos, empazamos con Malú y demás y luego ya lo que nos echen. Y mientras tanto copa va y copa viene, alguien pregunta que si ponemos más para el bote, eso eso, y que no falte. Más o menos sería como la una y media de la mañana. Esto de no llevar reloj es lo que tiene..
Sobre las tres a la Ruina otra vez. Y empezó el festival de la fotografía. Casi doscientas fotos es unas dos horas, de las cuales, se libran unas cincuenta si quitamos las borrosas, las que no están centradas, etc etc… Nos desatamos, bailamos, cantamos, y nos echamos unas risas que eso es lo que cuenta.
Subimos al Dinas y allí ya si que a bailar y de muy buen rollo, buen ambiente, la gente tranquila, se estaba muy agusto la verdad. No sabría decir sobre que hora se marcharon M y R, pero creo que fueron de las primeras, yo calculo que serían sobre las seis y pico. Y por allí seguimos hasta que quitaron la música, creo que por una pelea, y no había ganas de marchar para casa, así que nos fuimos a casa del gallego. Allí ya tenía el concepto del tiempo un poco distorsionado. Yo pensaba que cuando me he marchado a casa eran las siete y media de la mañana, pero hoy me han dicho que no, que eran sobre las nueve y media. Ha sido sin querer, lo juro. Que no pensaba yo quedarme tanto, pero… la cosa se lía…
Total, que una muy buena noche de sábado en la mejor compañía y sobre todo, con muchas risas y mucho cachondeo. Y claro, hoy no puedo con el alma… Tendremos que repetirla…
Procesiones
Hoy se acaba la Semana Santa. Igual que siempre. Domingo por la tarde noche y aún no he visto ninguna procesión. Salvo la que hice el viernes por la noche, ya casi sábado por la mañana, de la discoteca a mi casa. Aunque si lo miramos por el lado bueno, la Macarena si la ví. En realidad la canté, la bailé y la escuché, pero verla, lo que se dice verla, no la ví. Saetas… saetas cantamos entre todos, al menos saetas nocturnas y hay que reconocer que la que mejor se nos da es la del chikilicuatre, que poco a poco ya me va saliendo hasta el robocop.
La penitencia de estos días la han hecho mis pies, maltrechos y doloridos, que ya no estaban acostumbrados a estar tanto tiempo de pié, aguantando a todos los cofrades eventuales que venían a comer y a cenar… Yo creo que se pusieron todos de acuerdo y organizaron la procesión del encuentro en mi pueblín, porque tanta gente no es ni medio normal. Eso sí, todos una panda de pecadores, que no veais, el día de Viernes Santo, no comió pescado ni uno. Venga jamón y venga lomo y venga carnaza fuera la hora que fuera.
Capirotes, los justos, más bien tontos de capirote diría yo. Que después de toda la noche de cachondeo y con una nevaduca guapa, todavía quierren arrancar el coche y subir a sus respectivos pueblos a dormir la mona. Alcohol, coche, sueño y nieve, mala mezcla.
Y claro, acabamos Semana Santa con temporal de nieve. Tanto decirlo el Telediario para 15 cm de nada. Eso sí, desfile de coches, cada uno a su casa, que la nieve asusta… tanto o más que ver como resucitó uno que todos sabemos hace más años que la pana.
Vacaciones en el mar
Hace diez días que he vuelto de vacaciones. En el curro me dejaban irme una semana, así que sin pensármelo demasiado me decidí a marchar una semana por ahí con el árbol. Y es que claro, como nos vemos muy poco yo tenía unas ganas locas de pasar tiempo con él. Así que nos pusimos a preparar el tema…
Punto uno. Decidir donde nos íbamos de vacaciones. Fácil, o Portugal o Gijón (por Gijón entendemos movernos por Asturias). Como soy una enamorada de la Costa Verde y no me apetecía mucho tener que esforzarme para que me entendieran y al árbol le daba un poco igual, decidimos irnos a ver a los asturianos.
Punto dos. ¿Qué hacemos estas vacaciones?. A todo aquel que piense que decidir es fácil, le hubiera cambiado el sitio. Mientras tratábamos de planear las vacaciones, la cosa fué a bronca por día. Yo tengo el concepto de vacaciones para descansar. El árbol no. Vamos a ver doscientos sitios, madrugamos para ir a no se qué sitio, vamos parando en todos los pueblos para ver todo lo que haya… La cosa en principio tenía fácil solución, la mitad de los días dencansamos y la otra mitad vamos a hacer turismo. Vale. Nos pusimos de acuerdo. O al menos eso creía yo…
Punto tres. Mi primer día de vacaciones empezó comiendo con la familia política. Mi gran estreno… Pufff, esto prefiero ni comentarlo… Porque no es que fuera mal, ni mucho menos, pero la primera vez es la primera vez…
Y nos fuimos de vacaciones. Vimos en cinco días León, Gijón, Avilés, el Cabo de Peñas, Cudillero, Luarca, Lastres, Ribadesella, el Mirador del Fito, Tazones, Cangas de Onís, El Santuario de Covadonga, Fuente Dé y Potes. Justo lo que yo quería, descansar. Os podeis imaginar que tal que el jueves yo estaba cansada y ya empezaba a notarme ligeramente malhumorada. El viernes no me aguantaba ni yo. ¿Cansada? No, reventada y viendo que a los dos días ya tenía que ir a trabajar y no había descansado nada, que era lo que quería.
Si todos los pueblos son muy bonitos, todos y cada uno de ellos tienen su encanto, pero son todos muy parecidos. No hay porqué pararse en todos los pueblos, y recorrerse todos los rincones ni subir a todos los miradores más altos de todos ellos, para ver el mar, el puerto y el paisaje desde arriba, desde abajo, desde la derecha y desde la izquierda.
En fin, aunque no lo parezca, disfruté de mis vacaciones y en la mejor de las compañías. Que el pobre tuvo una paciencia estoica conmigo que los dos últimos días ya no quería ver nada y protestaba por todo. Con lo asquerosísima e inaguantable que me puse y él siempre hablándome con la máxima dulzura. Es otro, y me manda a “freir espárragos” por decirlo de una manera fina. Reálmente es lo que me hubiera merecido…