Para todo lo demás…
Un portacedés para meterlo en la guantera y llevar allí toda mi música, seis euros. Unos zapatos cómodos para conducir los primeros kilometros con mi coche, unos cuarenta euros (bueno, éstos ya los tenía). Un bolígrafo para firmar la póliza del seguro, treinta céntimos (me quedé con el boli del que me hizo el seguro, pero fué sin darme cuenta…). Una botella de agua pequeña para vaciarla encima de la luna y ver si es verdad que los parabrisas se encienden solos, un euro.
Montarme en mi coche y descubrir que no soy nadie sin embrague y que tengo que aprender a conducir con este coche que lo hace todo solo y no tiene nada más que botones… no tiene precio.
Ya os iré contando.
Mes y medio casi dos.
Supongo que hay un momento que atraviesa todo bloggero en el que reálmente, no sabes sobre qué escribir, ni si lo que escribes le interesa a alguien, y sobre todo no sabes si gusta o no gusta. Etapas de sequía o crisis literarias… Así que, mes y medio sin actualizar mi blog, y bueno, eso contando con que mis últimas aportaciones tampoco son gran cosa. Y si yo que no soy escritora me bloqueo, cuando le pasa a algún literario… qué desesperación, ¿no?
En fin, que éste mes y pico, han pasado cosillas impotantes, el árbol por primera vez en casa, sólo me queda una para acabar la carrera, coche nuevo, y lo que me hace más adulta… préstamo nuevo. Vamos que podría haber escrito sobre ésto tranquilamente y casi toco a tema por semana, pero…
Es entonces cuando me acuerdo de un post de C-18, en el que se preguntaba sobre los motivos que le llevaban a ella a escribir un blog. Y bueno, creo que yo ya sé los míos. Escribo un blog para que mis amigos, mil colegas y mis coleguillas sepan los acontecimientos un poco relevantes de mi vida y mi opinión sobre algunos temas. Claro, si el fin es que sepan acontecimientos y no actualizo con asiduidad… va a dar lo mismo.
Y entra en juego otro factor, el mail o el teléfono. Más o menos a todos los tengo informados, vía correo electrónico o móvil. Error. Te contradices. Ya lo sé. Tampoco hay que ser muy listo para darse cuenta del verdadero motivo de la falta de novedad en mi blog. Lo de la sequía… le vamos a dar un 50%. ¿Entonces qué es?. Facilísimo. Pereza.
En fin, que vaya rayada para decir que soy una vaga.
