Humor

Septiembre 16, 2007 at 9:15 pm (Mi gente)

Conozco a muy poca gente con el sentido del humor tan desarrollado como mi abuelo. Cuando era pequeña e iba a comer a su casa siempre me decía que de ppostre había fresas con nata, fuera la temporada que fuera. Creo que era porque veía como se me iluminaba la cara al oir la palabra “fresas” siempre me vacilaba y yo como una ingenua, siempre me lo creía.

Hoy fuimos mi hermana y yo a verle al hospital y cuando llegamos a la habitación, le dimos un beso y le preguntamos qué tal estaba. Nos dijo que muy bien, que acababa de poner la lavadora y que estaba esperando a que acabara porque ya había puesto el suavizante. Creo que lo hace por buscar nuestra sonrisa, lo mismo que cuando era pequeña con las fresas.

Estar en un hospital no es plato de gusto para nadie,  pero él lo lleva bien, está contento porque sabe que saldrá bueno, aunque él, entre risas dice que bueno ha estado siempre. El caso es que oyes a gente de su edad, quejarse y él bromea con todo el mundo. Y esta tarde, mientras él nos contaba su vida laboral, yo pensaba en la suerte que tengo de tener un abuelo tan joven, tan lleno de vida, tan bromista y tan poco quejica, entre otras muchas cosas. 

Recupérate pronto abuelito.

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