Horóscopo
Yo soy leo y según mi horóscopo soy una persona que se rige siempre por el corazón y no conoce la venganza, frecuentemente generosa y que a priori no pienso mal de los demás, soy buen jefe, mi capacidad de liderazgo me puede convertir en una tirana y encima no soy fiel. Y digo yo que claro, todos los que hemos nacido en pleno verano y somos Leo somos iguales, e igualmente jefes y tiranos. Creo que no hay tantos puestos de jefe como leo somos en el mundo mundial…Y leyendo las características personales que definen a cada signo del zodíaco nos encontramos con los géminis, que tienen doble cara, y así hasta completar los doce signos.
Luego está la numerología, que te define como eres en función del número que te salga sumando los dígitos de tu día, mes y año de nacimiento. Valiente tontería. Claro que según los números, yo soy más parecida a uno que haya nacido veinte años atrás a uno que haya nacido en el mismo sitio, pero un día antes que yo. Luego ya tenemos que si el tarot, que si el horóspoco chino, el celta y la madre que lo trajo.
Cada vez que abro un periódico, casi lo primero que miro es el horóscopo, y cierto es que nunca nunca se cumple lo que cuenta que me va a pasar ese día. Si dice que tengo un día maravilloso de salud, pues ese día me duele la cabeza o el estómago… y si no me pasa nada me caigo y me duele una pierna… Que hoy tengo un día amoroso al máximo, pues ese día bronca, y además no falla. Y cuanto mejor y más cariñoso me diga que voy a tener el día más gorda es la bronca. Pero además comprobado. Que hoy va a ser un día productivo en lo laboral… ese día ni estudio, y si tengo un examen le suspendo. Total, que conmigo no acierta ni a tiros.
Llegados a este punto, ya no me creo lo que dice. Eso sí, lo miro casi todos los días esperando que me diga que voy a tener un día horrible. Y justo el día que me dice que voy a tener mucha fortuna, ese día aprovecho y hago la primitiva. ¿Será por eso por lo que nunca me toca?
De vuelta
Acabó el curso escolar y ahora toca lo complicado, volver a casa. En mi caso, vuelvo a casa no por un verano, si no por algún tiempo más porque me han hecho un contrato de trabajo por seis meses con opción de ampliación si la cosa va bien.
Y la verdad es que estoy muy contenta, es el trabajo que quiero, en la empresa que quiero y a veinte minutos en coche de mi casa… Aquí llega el problema, no se si volver a casa es lo que deseo ahora mismo. Tengo muy buena relación con mi familia, y además me gusta estar con ellos, pero hace muchos años que vivo en una ciudad mediana y el comenzar a acostumbrarme a vivir en un pueblo pequeño me asusta.
La única verdad de todo ésto es que tengo miedo al cambio, a no ser capaz de acostumbrarme a ésto de nuevo. Y lo más importante, me da miedo perder a la gente que me ha acompañado durante mi andadura en la ciudad, y no me refiero sólo a mis amig@s precisamente. Tengo miedo a que la distancia haga de las suyas. Debo ser una miedica…
El espectáculo debe continuar
Supongo que en días como hoy, no queda más remedio que levantarse y volverlo a intentar, por enésima vez, aún sabiendo que tampoco servirá de nada.
Para una florecilla del campo
Me gustaría dedicar las cuatro palabras de hoy a alguien muy especial para mí. Por diversos motivos, no voy a poner su nombre, digamos que es una florecilla del campo, y así ella lo entenderá.
El motivo por el que le dedico este post es porque esta mañana ha hecho el que con toda seguridad será su último examen antes de ser toda una Licenciada en Economía. Además de ser una de las personas más inteligentes que conozco, es una grandísima persona, leal, sincera y amiga de sus amigos.
La verdad es que es para sentirse muy afortunada cuando cuentas con una persona que significa tanto como ella significa para mí, alguien que está para lo bueno, y que me ha ayudado lo indecible en lo malo. Gracias por esos cafés de las cuatro y veinte en el Infan, gracias por tus palabras de ánimo cuando lo he necesitado, gracias por tu compañía y gracias por tu sinceridad.
Ahora sólo me queda darte mi más sincera enhorabuena, desearte todo lo mejor, y bueno… casi siento que una parte de mí, se licencia hoy contigo. Te quiero.
Habilidades
Posiblemente hoy escriba el post más absurdo de toda la red, pero estábamos esta tarde haciendo un descansito y nos hemos puesto a hablar de habilidades. Sí, sí, habilidades tontas e infantiles que nos caracterizan como personas a todos y cada uno de nosotros…
Yo personalmente, puedo tocar la gaita (sin gaita) estirando el cuello y dándome unos golpecillos estrátégicos en el cuello. Doblo el dedo gordo del pié sin doblar el resto de dedos. Soy capaz de poner los ojos en blanco y doblo los dedos hacia atrás formando un ángulo de noventa grados con la palma. Si es que… no soy más payasa porque no me entreno, aunque uno de mis retos futuros es el famoso clásico ¿Quién es capaz de tocarse la nariz con la lengua?…
Pues desde aquí os animo a que pongais cuales son vuestras habilidades por absurdas que sean. Yo ya he empezado riéndome un poco de mi misma, ¿Quién más se anima?
Diversión Vs. Vandalismo
Hace un par de meses, buscando vídeos en Youtube, metí el nombre de mi pueblo y encontré el vídeo que os pongo más abajo. Cualquiera que conozca mi pueblo sabe donde está “rodada” la maravillosa película digna del Oscar a la mayor gilipollez. Es algo que yo me he preguntado muchas veces, ¿así se divierte la gente? ¿qué es lo que aporta a la diversión nocturna mover un coche a plomo y dejarlo en mitad de la calle? Con cosas así, luego dicen que los jóvenes somos tal y que comos cual, pero va a ser que no. Son cuatro bobos que no saben disfrutar de su tiempo de ocio sin perjudicar a alguien o destrozar algo. Los comentarios de las elementas chicas que graban tampoco tienen desperdicio. Juzgad vosotros mismos…
Mi pequeño palacio
Como muchos de vosotros ya sabéis, vivo en un piso de estudiantes que comparto con C-18 y otras dos chicas. Llevo aquí ya cinco años y aunque me cueste reconocerlo, este piso ya es parte de mí.
Cada una tiene su habitación, y el baño es compartido. Hay un salón y una pequeña cocina. Empezaré hablando de mi habitación. La verdad es que es bastante grande, con una buena cama, pero la puerta sólo se abre desde dentro, la pared de al lado de la puerta se está cayendo, hay una gotera pegando al rodapié (eso sí que no lo había visto yo nunca), y la pared de mi terraza está parte de ella en el suelo. Pese a todo es mi habitación y me encanta.
El baño… pufff el baño…. Un metro cuadrado, o dos a lo sumo, donde hay bañera, taza y lavabo. Se tira cuatro meses inundado en invierno porque hay tanta humedad que resbala por la pared y acaba formandose un charco… Vamos, que si llegamos a tener la ventana un poco más grande, creo que vendrían los patos a bañarse, porque como haya mucha humedad hay veces que cubre y todo, jejejeje….
Mi salón no es feo, ¡qué vá!, de verdad que no es feo, es horrible… Eso sí, tenemos muebles de época, y eso no lo puede decir todo el mundo… La lámpara es de la época de los disonaurios, el mueble de la época de los romanos… el sofá, al margen de ser incómodo es espantoso, y claro tiene un sillón a juego más dañino a la vista si cabe. ¿Y la tele? La tele es todo un poema. Si hay alguien cerca no se ve la imagen, si está la puerta del salón abierta tampoco, y si además hay alguien en el baño ya ni se oye. El suelo de la casa es de hule, y hay una alfombra estratégicamente situada para tapar las zonas en las que está roto.
La cocina es azul. Miras a la derecha y los muebles son de una forma y miras a la izquierda y son de otra. Curioso, ¿Verdad? Aparte que el que montó la cocina debía ser un chapuzas integral porque todo se desmonta con una curiosa facilidad, vamos que yo creo que los lego son más estables.
Pese a que la decoración sea lo más hortera que me he encontrado, y que ande escondida por los armarios, que las puertas no tengan manillas y hagan más ruido que las de Los Monster, que las ventanas no cierren y en invierno se dispare la factura de la calefacción y mil detalles más, es mi casa. La que me ha visto reir y llorar durante cinco años, y en la que he pasado momentos malos, pero a cambio me ha dado otros que no olvidaré nunca. Es mi pequeño palacio, mi guarida, mi refugio.
13 de junio, ni que fuera martes…
Diez menos veinte de la mañana. Llego al aula B1 de la facultad con los nervios previos a un examen mas el añadido de que es uno de los de fin de carrera. Importantísimo coger un buen sitio cerca de la mesa del profesor por si se necesita más papel o por si hay que preguntar una duda. Risas y nervios con los colegas de clase intentando adivinar qué es lo que van a poner y lo que no.
Llegan los dos huesos duros de roer y empiezan a hacer los comentarios típicos de cualquier examen, que si no copieis, que si fuera calculadoras, etc etc… Y empieza el examen. Leo el primer ejercicio. Una función chunguilla pero el planteamiento lo sepo resolver. Leo el segundo. Rarito el primer apartado, pero el segundo sé como se hace, será cuestión de pensarlo. Leo el tercer ejercicio, una externalidad. Este le dejo para el final que es el dificil y el más largo.
Empiezo con el primero, copio la función. Joder con la funcioncita, es chunga. Le hago de una forma y no me sale. Tengo tiempo aún, lo hago de otra manera. Tampoco me sale. Esto es rarísimo e imposible. Me tengo que estar confundiendo en algo. Repaso todo el procedimiento, pero no encuentro el error. Intento seguir, pero como dice una buena amiga “entro en bloqueo“. Paso al siguiente problema. Ni por donde pillarle. Estoy un rato dándole vueltas y decido volver al otro pa ver si se ha pasado el lapsus matemático. Pues va a ser que no… Y del tercer problema ya ni hablamos.
A esas alturas me quedaba una hora y diez minutos para resolver todo el examen. Se me ocurrió mirar a la gente. Ojos como platos, manos echadas a la cabeza, uno dándole vueltas a las chuletas… Pero vamos, ese examen no se saca ni con apuntes delante. Y es que claro señores, si me examino de Microeconomía Avanzada no me examino de matemáticas. Y eso parece que los que ponen el examen no lo saben.
En fin, que siempre queda septiembre, y que ánimo y que bla bla bla… Pero el asunto no es ese. A estas alturas ya no. No es por no estudiar en verano, que si hay que hacerlo, pues se hace y listo. El tema es que estudiar pa ná es tontería, y además una pérdida de tiempo.
Nothing else matthers by cellos
Os dejo una gran canción de Metallica, versionada por Apocalyptica, un grupo de genios del chelo que hacen verdaderas virguerías.